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Tecnología

Cuidando el planeta con Iveco

Cuidando el planeta con Iveco

Iveco ofrece soluciones alternativas para cuidar el planeta, mediante la elección de combustibles no contaminantes. El modelo Iveco Stralis AT440S33 T/P GNL se presenta con dos depósitos de combustible diferentes, lo que consigue una mayor versatilidad y una solución excelente para el medioambiente. Hablamos de la opción de gas de Iveco

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Sistema GNC frente al sistema GNL

Para ser exactos, el camión sólo cuenta con un tipo de combustible, el gas natural. El acierto de Iveco a este respecto reside en el modo en que se carga y se transporta este combustible. Este camión está dotado de dos tipos de depósitos: Uno fabricado para el repostaje de Gas Natural Licuado (GNL), es el más grande de los dos con una capacidad para cargar 525 litros de esta sustancia.

Pero no es tan sencillo: El sistema conlleva una logística mucho más compleja ya que hay que “enfriar” el gas hasta llegar a temperaturas inferiores a los 160º centígrados bajo cero y así poder licuarlo y mantenerlo en un depósito que no permita el calentamiento del producto. Además, el repostaje es otra complicación, ya que es necesario utilizar una serie de elementos de protección un tanto aparatosos, como careta, guantes y peto. Un atuendo digno de los científicos perseguidores de E.T.

GNL repostar

Sin embargo también existen unas ventajas que convierten a este producto en más viable que su homólogo el Gas Natural Comprimido (GNC): Sólo se tarda unos minutos en llenar el depósito y gracias a su su criogenización se pueden transportar muchos más litros (este proceso logra que su volumen se reduzca en unas seiscientas veces), de modo que su autonomía se acerca bastante a la que estamos acostumbrados con el gasoil.

Este modelo de camión ha de estar equipado con cuatro bombonas con un volumen de 70 litros cada una para poder transportar el GNC. Los problemas que presenta este tipo de tratamiento del gas es, en primer lugar, una autonomía limitada, que dirige su uso al transporte urbano y en segundo, un tiempo excesivo para cada repostaje. Sería lógico pensar que para fomentar su uso urbano tendría que haber una buena red de gasolineras en las que poder repostar este producto, pero el excesivo tiempo que se necesita para cada repostaje lo hace desaconsejable. Muy distinto de lo que vemos en el GNL.

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Sobre el papel todo encaja con el GNL, pero a la hora de la verdad, casi no existen gasolineras que cuenten con este tipo de combustible. En toda España hay menos de una veintena y muchas de ellas están siendo montadas en estos momentos, por lo que se presenta como un proceso lento. La tecnología va más rápido que las infraestructuras.

Por supuesto, la Unión Europea apuesta por este sistema y están tratando de crear una red de gasolineras donde se ofrezca el producto y que permitan que un camión de este tipo pueda recorrer el continente sin problemas de desabastecimiento.

Por el contrario, el GNC está mucho más presente en el interior de nuestras ciudades. De hecho, muchos hogares lo utilizan de forma habitual por lo que el verdadero problema de esta versión de su uso es la poca cantidad que podemos cargar. Como ya decíamos, esta solución es más lógica utilizarla para resolver el transporte urbano.

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Todavía no es tan potente

Posiblemente, otro de los problemas que encontramos en estos novedosos grupos de propulsión es que tienen una potencia algo justa para arrastrar cargas de hasta cuarenta toneladas. En una época en que pasar de los quinientos caballos se ha convertido en algo más que habitual, pensar que la máxima potencia que nos ofrece este bloque de ocho litros son 330 CV. hará que muchos clientes se mantengan en el gasoil. Por lo menos hasta que los desarrollos de estos propulsores alcancen un nuevo nivel en su evolución y ofrezcan mayor rendimiento.

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Por otro lado, estamos en tiempos del Euro 6, una norma que ofrece poco margen de mejora en cuanto a óxidos de nitrógeno y partículas, pero que sigue siendo una asignatura pendiente en cuanto a las emisiones de CO2. Con estos combustibles alternativos, como lo es el gas natural, los ingenieros se encuentran con un campo poco cultivado, que nos deja un margen de mejora espectacular, hasta el punto en que podrían convertirse en candidatos muy aptos para acabar sustituyendo al diésel.
De hecho, todavía no sabemos que nos marcará la próxima normativa de control de emisiones y ya hay voces que incluso apuestan por la retirada de los vehículos que quemen gasoil y la prohibición de su circulación por el centro de las ciudades.

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